Comer mejor siempre es possible 4 diciembre, 2016

Prisas, obligaciones, malas costumbres, falta de educación e incluso falta de recursos son algunas de las causas que nos impiden comer bien en el siglo XXI. El menú perfecto más demandado para el día a día es uno que sea económico, rápido y apetecible, características que no son necesariamente antagonistas pero que sí que es posible que cuesten de encontrar en un mismo plato.

¿Por qué se come mal? Es una pregunta que no encontraría una única respuesta pero lo cierto es que se nos hace difícil compaginar una nutrición sana con la vida moderna, ya sea en restaurantes o dentro de casa. Para poner nuestro granito de arena y contribuir a un mundo más sano hemos hecho una lista de diez consejos con los que puedes mejorar tu alimentación desde ya mismo y sin gastar un duro, incluso es posible que ahorres.

1. El tiempo. El bien más escaso y precioso que poseemos es el tiempo, y seguramente sea lo que peor gestionamos, por ello los restaurantes de comida rápida hoy en día son una tentadora opción. Muchos habréis visto la película “Super Size Me” una producción contra McDonalds en la que se mostraba las consecuencias de comer a diario en un restaurante de comida rápida. Hay que decir en defensa de McDonald’s y las cadenas de fast food, que si bien es cierto que sus principales platos no son los más adecuados para una alimentación sana, también hay otros productos no tan populares como la ensalada que no producirían los mismos efectos negativos.

Así que si te ves obligado a pisar un fast food a diario, que tu plato favorito sea la ensalada, eso sí, cuidado con los condimentos y las salsas porque son los factores que más calorías aportan.

2. Un plato desbordante. ¿Cuántas veces has ido a un buffet libre y has llenado tu plato hasta el límite de lo posible? Seguro que recuerdas más de una vez, pues bien, aquí va el segundo consejo, no pongas en el plato más comida de la necesaria en cada ingesta. Esto no significa que pongas todo lo que te puedas comer, sino que te sirvas todo lo que “necesites” comer. Los tamaños “grande” y “súper” solo consiguen empeorar tu calidad de alimentación.

3. Las calorías también se beben. No sabes hasta qué punto las dietas se arruinan sin darse cuenta el que las pone en práctica porque olvida, o no sabe, que la mayoría de las bebidas gaseosas y refrescos son una bomba de calorías. Si limitas o directamente eliminas bebidas carbonatadas con azúcar, así como las zero y las light, que son iguales o peores, mejorarás muchísimo tu dieta. ¿Qué te cuesta cambiar una Coca Cola por un vaso de agua o una cerveza?

4. A la compra con hambre. Craso error, la compra se hace con el estómago lleno y con el cerebro en pleno dominio de sus funciones, no puedes dejar las decisiones alimentarias en manos de tu estómago.

5. Grasa no. Cuando cocinas tienes que fijarte en los alimentos y la grasa que llevan y a la vez en la grasa que le vas añadiendo tú mismo. Elimina la piel y las capas de grasa principalmente de la carne, y si fríes los alimentos, escúrrelos en papel para no poner de acompañamiento en el plato todo el aceite que has utilizado para cocinar.

6. Cinco piezas de fruta al día. Realmente, cambiar de tu dieta actual, a una muy ordenada e incluir cinco piezas de fruta, puede que no sea la mejor idea. Cuando se realizan cambios bruscos en la alimentación suelen fracasar las dietas, ya que todo cambio debe ser paulatino, no podemos pasar de ser el protagonista de la salchicha peleona a seguir la dieta de Gwyneth Paltrow. Lo realmente importante es vencer a los antojos y los caprichos con fruta, cuando te apetezca una chuchería o un dulce lo mejor que puedes hacer es coger una uva, una fresa o alguna fruta de tamaño pequeño, te saciará más y es mucho más buena y saludable.

7. No te saltes comidas. Es costumbre dejar de comer para adeglazar y hacer solo una o dos comidas al día. MEEEEC error. Debes hacer cinco o seis comidas al día y todas ellas con cantidades ligeras, nada de atracones y también es aconsejable no acostarse directamente después de comer, mantenerse un rato sentado mejora la digestión.

8. Un día (NO) es un día. Llegan las navidades, y una de las frases más escuchadas y pronunciadas es la de “Venga va, porque es hoy” y acto seguido llega el atracón. Esto no es solo propio de las navidades, pero son unas fechas realmente duras para el estómago, comidas de empresa, familiares, bodas, bautizos y comuniones… todas se organizan para que llegues a febrero con 10 kilos más. Los cambios bruscos de peso son muy perjudiciales para el cuerpo, no eres Christian Bale interpretando “El Maquinista” así que no es necesario que pierdas ni que ganes 40 kilos de la noche a la mañana. Si después de haberte leído la parrafada, te has comido hasta la última gamba, al llegar a casa no vuelvas a comer, deja al estómago descansar hasta el día siguiente.
9. Comer bocatas. El bocadillo es un recurso diario, ya sea por gusto o por necesidad para muchas personas, para todas ellas, les recomendamos que pidan su bocata de pan integral, con cereal o con grano, estos son más saludables puesto que al llevar más contenido en fibra mejoran el tracto intestinal y no se convierten fácilmente en kilos de sobra.

10. Desayuna como un Rey, come como un Príncipe y cena como un Mendigo. O hablando más claramente, ves de más a menos, coge fuerzas por la mañana con un buen desayuno rico y nutritivo, continua con la siguiente comida importante a medio día moderando más la cantidad, y a la hora de cenar, cuanto menos comas mejor, dormirás mucho mejor y no ganarás peso rápidamente ya que cuando duermes es cuando menos calorías quemas, así que mejor acostarse con una cena ligera.

Categories: Alimentos

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